Camión cisterna con rótulo de carga inflamable circulando por una ruta
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Transporte de cargas peligrosas en Argentina: requisitos y normativa vigente

Alejandro Romano · Director de USS Flotas (Rastreo GPS y Gestión de Activos) 4 min de lectura

Un camión con mercancías peligrosas no se gestiona como cualquier otro camión. La carga, el vehículo, el conductor y hasta el lugar donde puede estacionar están regulados. Y en los últimos dos años el marco cambió bastante: desapareció el RUTA, se eliminó la licencia interjurisdiccional y cambió la forma de acreditar la capacitación del chofer.

Si tu empresa transporta o despacha combustibles, químicos, gases o cualquier sustancia clasificada, esto es lo que hoy tenés que tener en regla.

Qué exige la normativa vigente al vehículo, al conductor y a la carga

La base sigue siendo el Reglamento General para el Transporte de Mercancías Peligrosas por Carretera, el Anexo S del Decreto 779/95. Es el documento que ordena todo lo demás. A eso se suma la Ley de Tránsito 24.449, que en su artículo 56 exige que estos vehículos lleven los elementos distintivos y de seguridad reglamentarios y sean conducidos por personal con capacitación especializada en el tipo de carga.

Para el vehículo, el reglamento pide rótulos de riesgo y paneles de seguridad que identifiquen la carga, un conjunto de equipamiento para emergencias y un elemento registrador de las operaciones. La Ley 24.449 fija además una antigüedad máxima de diez años para los vehículos que transportan sustancias peligrosas. Ese límite tiene hoy una excepción transitoria: la Resolución ST 82/2025 permite operar unidades modelo 2013, 2014 y 2015 hasta el 31 de diciembre de 2026, con revisión técnica cada cuatro meses.

La documentación a bordo es el punto donde más se falla en un control. El reglamento exige la declaración de carga emitida por el expedidor, con la denominación, la clase y el número ONU; las instrucciones escritas para emergencias, con los teléfonos a lo largo del itinerario; la constancia de revisión técnica; y el documento original que acredite el curso de capacitación del conductor. Si falta un papel, el camión no sigue.

El reglamento también reparte responsabilidades. El expedidor tiene que entregar la mercadería rotulada, etiquetada y acondicionada, y rechazar vehículos inadecuados. El transportista tiene que mantener las unidades, tener la revisión técnica vigente y verificar documentación y equipamiento antes de salir. En la práctica, cuando algo sale mal, las dos partes tienen que poder demostrar que cumplieron.

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Qué cambió en 2024 y 2025 y qué tenés que revisar

La desregulación del transporte de cargas movió varias piezas. Conviene tenerlas claras porque todavía circula mucha información vieja. Tres cambios afectan directamente a quien mueve cargas peligrosas.

Panel naranja de identificación ONU y rótulo de riesgo en un camión cisterna de cargas peligrosas

Adiós al RUTA y a la LiNTI

El Decreto 1109/2024 eliminó el Registro Único del Transporte Automotor. Ya no hay que inscribirse en el RUTA para transportar cargas, y la lista de documentos que se pueden exigir en un control quedó cerrada: revisión técnica, licencia nacional de conducir, documento de transporte o carta de porte, cédula, seguro, la documentación específica de cargas peligrosas y el permiso especial cuando corresponde. El mismo decreto aclara que la carga peligrosa sigue teniendo su régimen propio.

El segundo cambio es la licencia. El Decreto 196/2025 eliminó la licencia interjurisdiccional: hoy el único documento habilitante es la licencia de conducir que emiten los organismos autorizados por la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Para los choferes de mercancías peligrosas, el mismo decreto remite al Anexo S, que exige un certificado de formación profesional con un curso básico obligatorio y actualizaciones periódicas.

El certificado de formación del conductor

La Disposición ANSV 56/2025 aprobó la currícula del curso básico obligatorio y convirtió las viejas LiNTI de mercancías peligrosas en certificados de formación, manteniendo sus fechas de vencimiento originales. Ese vencimiento es el dato que más se escapa. Una flota con veinte choferes tiene veinte vencimientos distintos, y un certificado vencido deja a la unidad fuera de servicio en el primer control.

El error más común que veo es gestionar esos vencimientos en una planilla que alguien actualiza cuando se acuerda. Lo que funciona es cargar cada certificado, cada licencia y cada revisión técnica en el mismo sistema que gestiona la flota, con alertas antes del vencimiento. Es exactamente lo mismo que hacés con el mantenimiento de las unidades, aplicado a los papeles.

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Cómo controlar una flota de cargas peligrosas con GPS

Un dato que conviene aclarar: ninguna norma nacional vigente obliga a llevar rastreo satelital en el transporte de cargas peligrosas. Lo que sí exigen son registradores. El Anexo S pide un elemento registrador de las operaciones, y la Ley 24.449 exige que los vehículos de carga lleven un dispositivo inviolable que permita conocer velocidad, distancia, tiempo y otras variables de su comportamiento. El GPS profesional cumple esa función y va mucho más allá.

El reglamento pide programar el itinerario para evitar áreas densamente pobladas y estacionar solo en lugares determinados por la autoridad. Con monitoreo satelital de la flota, eso deja de depender de la palabra del chofer. Las geocercas marcan las rutas autorizadas y las zonas prohibidas, y el sistema avisa en el momento si la unidad se desvía o se detiene donde no debe. El número que importa es el tiempo entre el desvío y la reacción, y con alertas en tiempo real ese tiempo pasa de horas a minutos.

La segunda capa es el conductor. Velocidad, frenadas bruscas, horas de manejo y descansos quedan registrados, y las cámaras de cabina con detección de fatiga y distracción agregan una alerta en el momento en que el riesgo aparece. En una unidad con carga peligrosa, un microsueño no es una infracción: es un accidente mayor en potencia.

La tercera es la emergencia. El reglamento exige que, ante un incidente, el conductor se comunique con la empresa por el medio más rápido posible. Un pulsador de pánico conectado a la plataforma y a una central de monitoreo resuelve eso con un solo botón, y la ubicación exacta llega junto con la alerta. Si todavía no tenés un protocolo escrito de qué pasa cuando suena esa alerta, ese es el primer paso, antes que cualquier otra cosa.

Y hay una cuarta pieza que suele quedar afuera: la carga misma. Con sensores de apertura en las puertas o las bocas de descarga, la plataforma registra cada apertura con su hora y su ubicación. En combustibles y químicos, una apertura fuera de un punto autorizado es una señal de alerta inmediata, tanto por robo como por riesgo de derrame.

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