Internet de las cosas: conocé el lado B de IoT

Internet de las cosas

Seguramente ya escuchaste hablar de la Internet de las Cosas (IoT por su sigla en inglés, Internet of Things). De hecho, la historia comenzó en la década del 80 del siglo pasado. Una expendedora de gaseosas de una universidad norteamericana fue el primer aparato conectado a una computadora. Y hoy en día, ya hay unos 50.000 millones de dispositivos conectados a la red. Y es transversal a todos los rubros, desde atención médica hasta entretenimiento, por ende muchas actividades serían imposibles sin la IoT. Pero, ¿cómo están conectados y cómo se usan? Y todavía más: ¿qué tan positiva es la Internet de las Cosas? Si te interesa el tema y queres conocer más, ¡seguí leyendo!

¿Qué es la Internet de las cosas?

¿Con cuántas cosas interactúas en el día a día? Creemos que es imposible sacar una cuenta. Ahora, imaginá que todos estuviesen conectados a Internet, aunque vos no lo estés. De hecho, cotidianamente interactuamos con objetos de la Internet de las Cosas sin estar conectados, como por ejemplo, la red de iluminación, semáforos o cartelería.

Al comienzo la Internet de las cosas se interpretaba como dispositivos electrónicos dotados de sensores y conectados a Internet. Efectivamente así fue al comienzo. Pero, con el desarrollo de la Inteligencia Artificial, actualmente no se puede entender una cosa sin la otra.

En realidad, la inteligencia artificial aplicada a la IoT es el paso lógico siguiente a la evolución de las tecnologías de la información y la comunicación. Necesitamos que las cosas sean inteligentes hablen entre ellas y con un centro de datos.

Sin embargo se debe tener cuidado. Fallas, pérdida del control, vulnerabilidad ante ciberataques y riesgos sobre la privacidad comienzan a ser cada vez más habituales. Millones de sensores esparcidos por todo el planeta recopilan miles de millones de datos personales por segundo y la mayoría de los usuarios ni siquiera lo sabe.

Si la IoT ya forma parte de nuestras vidas, la seguridad informática también debe serlo.

¿Para qué es la Internet de las Cosas?

En principio, para hacernos la vida más fácil. Por ejemplo, una alacena inteligente registraría tus consumos; en poco tiempo podría aprender cuáles son tus productos preferidos. Conectada por Internet al supermercado, enviaría la lista de compras cuando se agoten las existencias. El sistema de pagos automatizado registra y efectúa la operación y… listo. Alacena llena otra vez.

Fuera de los usos domésticos, la IoT  ha representado gigantescos avances en salud, educación, en la gestión de políticas públicas de las ciudades, ordenamiento del tráfico. Además podemos sumar cientos de servicios más de los que realmente desconocemos o no nos imaginamos que puede estar implicado.

La IoT y los sistemas de alarmas

Una gran innovación en los sistemas de alarmas fue la conexión a un dispositivo móvil. Con la incorporación de dispositivos integrados, como las cámaras de seguridad, le permite al usuario tener el control prácticamente en la palma de la mano.

Sin embargo, la llegada de la Internet de las cosas  a los sistemas de seguridad es la tendencia más fuerte y el verdadero paso adelante en los servicios de seguridad física y electrónica. No es casual que un gigante como Google haya decidido invertir millones de dólares en una compañía de seguridad para impulsar el desarrollo de soluciones inteligentes.

Este tipo de soluciones de seguridad basadas en la IoT protegen y conectan mejor los hogares y las familias. En otras palabras, la idea principal es que los dispositivos “aprendan” los movimientos del hogar y de sus residentes para ser más eficientes.

Internet de las cosas

Alarmas monitoreadas

Sin embargo no es suficiente. Los sensores de alarmas detectan eventos y generan información. El tiempo que media entre la recepción de la información del evento y la acción correspondiente, por ejemplo, llamar a los bomberos ó si se activó el detector de humo, debe ser el más breve posible.

Si el usuario no está conectado  o cualquier evento impredecible retrasa la comunicación, la diferencia es crucial.  

En cambio, gracias a la Internet de las cosas es posible que las cámaras, sensores y alarmas estén relacionados entre sí intercambiando información y datos. Al mismo tiempo, están conectados a una central de monitoreo y las centrales de servicios públicos de seguridad como ambulancias, bomberos o policía.

Así, la IoT convierte a la central de monitoreo en el cerebro y corazón de un sistema de alarmas monitoreadas. La central está activa las 24 horas los 365 días del año. Además, cuenta con profesionales altamente especializados capaces de dar respuesta en todas las emergencias.

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